11 junio 2013

Carta a…


                                                  

 

 
 
   ¿Tomasa, Mª Jesús, Beatriz? Has de disculparme no recuerdo bien tu nombre. ¡Sí!, me viene tu rostro a veces, siempre con una sonrisa. Tu pelo, ¿rizado?, ¿enmarañado?, ¿negro?, ¿rubio? Va y viene la imagen según que día. Tus dientes blancos, eso sí. Tus labios cálidos buscando ser prisioneros, ser liberados en juegos de noche entre los chopos, buscando brisas. Tímidos besos imaginados. Paseos largos, ningún paseo. Frases concisas entre silencios. Tu falda negra. La mano blanca, el brazo moreno. Enaguas blancas. ¿Era un pueblo?, ¿ciudad?..., ¿Dónde era?

  Una mirada a tus ojos color caramelo y al pronto fueron verdes.

  ¿Un fin de verano?, ¿un comienzo de curso?, ¿una despedida sin adiós?, ¿un adiós apresurado de los que con el tiempo terminan por doler?

  ¡Y calor!, entre nosotros música que nos separa.

  En un momento, tal vez mañana, te escribiré

 
 

 

         Judimendi quince de febrero de dos mil doce

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