17 mayo 2014

EN UN INSTANTE

                                                



  






  El camino serpentea, sube y baja, ora izquierda, ora derecha.
  Las botas, polvo aparte, son marrón claro. ¡Como sus ojos!
  Se detiene un instante, esta fatigado. Toma de su mochila el bidón metálico y bebe.
  En el cielo conversan tres nubes.
  Y a un lado el vallejo verde donde el orégano descansa mecido por la brisa de la tarde le invita a soñar. Sus ojos, le rodearon precisos, recuerdo ahora ¿eran verdes? ¡Sí! ¡Verdes!
  Y siguió caminando.
  


  Judimendi el quince de octubre de dos mil trece


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